Conocí a Carmen en un momento de grandes cambios en mi vida: hacía un año que me había convertido en madre, mi pequeña llegó con serios problemas de salud y, aunque poco a poco los iba superando, yo había tomado la decisión de dejar mi empleo para atenderla.

En ese momento, me planteaba muchas cosas. Sabía que debía volver a trabajar, pero ¿quería volver a hacerlo por cuenta ajena o debía emprender el camino de la aut0-ocupación? Tenía una idea empresarial, pero nadie la avalaba…

Así llegue a Carmen, llena de dudas y vacía de confianza. Sesión tras sesión, pregunta tras pregunta (es una maestra en el arte de la interrogación), Carmen me ayudó a descubrir por mí misma qué era lo que realmente quería y necesitaba. Me acompañó en la superación de mis miedos y, con sus preguntas –inteligentes, oportunas, acertadas, provocadoras- consiguió que yo misma recuperase la confianza y tomase decisiones.

Me ha costado, es cierto, pero ahora soy dueña de mi propia empresa: Comparteix.com. Tengo muchos “jefes”, que son todos mis clientes. Mi hija es una niña sana y feliz. Y a Carmen le debo haberme dado la mano para saltar a la otra orilla.

Desde que la conocí no he vuelto a preguntar “por qué”. Ella me enseñó a preguntar “para qué”.