Sábado por la mañana. Carmen nos recibe como si fuera un desayuno de amigas. La diferencia, a priori, es que las asistentes vamos a un taller en el que nos hablará de emociones… Desde su experiencia, sus conocimientos y su punto de vista.
Llego con la mente abierta y un ” a ver qué pasa” y ” a ver qué nos cuenta”…y salgo encantada con la experiencia.
Carmen te hace sentir cómoda. Sus taller es un espacio interactivo en el que intercambiamos ideas; me refresca algunas cosas que ya sabía y me enseña que las respuestas a una misma pregunta pueden ser muchas, y allá cada uno con su verdad. He ido y he repetido
Salgo siempre aprendiendo algo nuevo y con el sabor de un buen café azucarado.
Altamente recomendable!!!